
No soy una persona a la que le cueste expresar sus sentimientos o problemas, de hecho, cada vez que se me presenta la ocasión de que alguien esté dispuesto a escucharme, exploto. Pero lo que más me molesta es contar las cosas y parecer pesada, el pensar que a los demás no les interesa. Sí, siempre he tenido ese problema: pienso por los demás.